En los próximos quince años los países emergentes van a contribuir más al crecimiento de la economía mundial que los países desarrollados. Así que estamos ante una oportunidad histórica para crecer, que dependerá de la superación de nuestras limitaciones y de una verdadera apuesta la innovación.

A continuación 10 claves para acelerar el desarrollo de los países emergentes, que pueden servir de referencia para empresas, emprendedores.

1. Foco en la innovación disruptiva. En los próximos 15 años, la nueva clase media emergente será el motor que impulsará el crecimiento de la economía mundial. Este segmento de clientes se incorporará progresivamente al consumo a medida que las empresas les ofrezcan productos y servicios disruptivos: es decir, más simples, más fáciles, más accesibles y más baratos. Los modelos de innovación incremental, basados en mejorar las prestaciones y la calidad de los productos y servicios, seguirán teniendo vigencia, pero para un mercado cuyo tamaño relativo tenderá a disminuir. Las organizaciones con experiencia en la innovación incremental que tratan de abordar innovaciones disruptivas suelen encontrarse tres limitaciones críticas: su cultura, sus procesos y el éxito de su propio modelo de negocio.

2. fase explosiva en la curva de consumo. En los mercados emergentes, la curva de consumo suele seguir tres fases a medida que aumenta la renta per cápita (RPC): arranque moderado, crecimiento explosivo y estancamiento. Por ejemplo, el consumo de bienes básicos, como comida, bebidas o la categoría snacks, crece rápidamente al subir la RPC, mientras que los productos de belleza tardan algo más en despegar y los de lujo, como la moda o los vinos sofisticados, todavía más. Por su parte, el consumo de servicios bancarios o de viajes de turismo se dispara cuando la RPC alcanza los US$18.000 al año. Para innovar con éxito en los mercados emergentes es necesario anticiparse a la fase explosiva de las curvas de consumo.

3. Estrategia de entrada al mercado. Con frecuencia, las multinacionales cometen el error de importar su estrategia de comercialización a los mercados emergentes sin realizar ningún ajuste. Cada mercado presenta obstáculos y particularidades únicas, aunque hay rasgos comunes, como la escasez de información fiable sobre ventas y clientes. Por eso, nada mejor que conocer de primera mano los mercados locales y lograr asociarse con sus distribuidores. Dado que la entrada a mercados emergentes es una operación de largo recorrido, también conviene apostar por formar talento local y ofrecerle los incentivos adecuados para que no se marche a otra empresa en un contexto de lluvia de ofertas para trabajadores locales cualificados. Los mercados emergentes presentan una oportunidad única de crecimiento en ventas y un desafío para el diseño de la distribución.

4. Emprendedores e ‘inprendedores’. En términos generales, los países latinoamericanos no lideran los rankings mundiales en herramientas y facilidades para que se desarrolle una cultura de emprendimiento, pero esta cultura es una necesidad clave para las propias empresas a la hora de diseñar propuestas que sirvan a la nueva clase emergente. Sin embargo, es una realidad que la oportunidad emergente presenta más facilidades a las empresas de tamaño medio y con pulmón financiero que a los emprendedores con escasos recursos. Para liderar la innovación disruptiva en los mercados emergentes, las empresas necesitan ‘inprendedores’, tanto como los emprendedores recursos económicos.

5. Disciplina. La disciplina personal no es una virtud típicamente latina, sino más bien anglosajona, germánica y asiática. Aunque el temperamento latino representa una ventaja a la hora de innovar, sin disciplina todo lo que se hace es bla, bla, bla. La disciplina organizativa resulta crucial para liderar la innovación, pero esta capacidad no se puede introducir en las empresas por los conductos del aire acondicionado o como una sustancia que perfuma el ambiente. La disciplina organizativa se alcanza a través de la disciplina personal, cultivada por personas mediante hábitos concretos. La falta de disciplina propia del mundo latino representa una limitación grave para liderar el crecimiento en un contexto emergente. Urge tomar medidas… primero personales.

6. Colaboración. En un contexto de cambio en el que Latinoamérica tiene la oportunidad de mejorar las condiciones de vida de millones de familias, es una irresponsabilidad mantener o alimentar conflictos entre personas, que impiden la colaboración en y entre empresas e instituciones. Es más inteligente centrarse en lo que nos une que en lo que nos separa. Solos vamos más rápido, pero juntos llegamos más lejos.

7. Bajar el centro de gravedad. Se ha quedado obsoleto el modelo de gestión basado en el equipo directivo que sube a la ‘torre de marfil’ para diseñar el futuro y luego baja a dar instrucciones a los empleados para que lo implementen. Hoy se requieren organizaciones e instituciones con una cultura y unos procesos que faciliten la contribución de todos en el diseño del futuro. La gente conecta cuando participa.

8. Guerra a la burocracia. La experiencia de muchos países desarrollados, ahora en declive, demuestra que en los tiempos de bonanza se multiplican las entidades públicas que, con el inicial deseo de servir a los ciudadanos, acaban despilfarrando su dinero con oleadas de iniciativas irrelevantes. La tendencia a la burocratización también afecta a muchas grandes empresas privadas, que progresivamente van perdiendo agilidad y capacidad de adaptación, y acaban por abordar dramáticos despidos masivos. En contextos de cambio se requieren estructuras ligeras y procesos dinámicos.

9. De la gestión a la transformación. Actualmente, la crisis global está acelerando el declive estructural de muchos modelos de negocio y planteando la necesidad de rediseñarlos con más frecuencia, lo cual requiere desarrollar competencias y habilidades de transformación. Sin embargo, buena parte de los modelos educativos en la enseñanza superior siguen orientados a la formación en gestión, una capacidad tan necesaria como insuficiente en contextos de cambio. Urge formar directivos con la capacidad de liderar transformaciones en sus empresas e instituciones.

10. Liderar con integridad. No es posible liderar transformaciones en solitario. Resulta necesario contar con la colaboración del propio equipo. El empresario y filántropo norteamericano Warren Buffett, la cuarta fortuna del mundo según la revista Forbes, afirma lo siguiente: “Cuando contrató personas, busco tres cualidades: integridad, inteligencia y un alto nivel de energía. Pero si no tienes la primera, las otras dos pueden matarte”. Hacen falta líderes con una integridad que inspire a sus colaboradores y que conquiste su entusiasmo.

Retomado del artículo de Álvaro González-Alorda
Profesor INALDE Business School

Espero compartan esta recopilación realizada en este post. 

 

 

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