Sin duda alguna los alimentos son considerados en una necesidad prioritaria para la supervivencia del ser humano, esto es indiscutible, pero con todo la evolución del proceso de industrialización desde el siglo XIX, no solo se ha logrado perfeccionar aspectos productivos, sino también obtener variedad de productos que se ajustan a las tendencias conductoras del comportamiento del consumidor. En muchas ocasiones imaginamos aquellos alimentos que nos encantan y se nos hace agua la boca, en muchas otras ocasiones recibimos estímulos visuales, olfativos o gustativos, que nos hacen desear consumir ese alimento. Es en ese instante de conexión entre sentidos y consumidor, en donde el neuromarketing tiene su campo de acción.

Esa breve introducción, nos devela como al ir de compras al supermercado, debemos conocer que la exhibición de los productos no es por azar , no se colocan en un sitio por casualidad, ya que la disposición de los artículos en venta se decide en base a estrategias definidas por la propia tienda física. Para Juan Graña, CEO de Uno Consulting, ” el marketing tendría que perturbar de manera positiva al cerebro”, por lo que en los supermercados se prueban asociaciones de productos, olores o juegos con volúmenes, buscando esa perturbación positiva en el cerebro de los clientes.

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Intenta no dejarte provocar con esta imagen, no imagines el delicioso sabor del chocolate que se fusiona con la cremosidad del banano, ni la textura del chantilly y el kiwi .
 
 

Un ejemplo de neuromarketing y el comportamiento aplicado a los alimentos que todos podemos entender es el hecho de que en los supermercados tienen un horno de pan, ya que cuando el cliente huele a ‘pan horneado’, evoca la mente de consumidor el ‘pan recién hecho’ despertando en él ciertos estímulos que sienta el deseo de comprar no sólo pan, sino también otros productos  que le gusta comer con pan, como pueda ser jamón o mermelada. Esta estrategia se ve complementada con una ubicación estudiada del horno dentro de la tienda con el fin de conseguir que el impacto en el comprador sea efectivo.

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Una nueva manera de entender la mente de los consumidores

El caso anteriormente comentado entra dentro de lo que también se conoce como marketing sensorial, cuya reacción de compra es desencadenada por el olor tan característico del pan horneado, no es otra cosa que compuestos aromáticos volátiles liberados en la reacción de Maillard de las proteínas del grano de trigo.

Siguiendo con el intento de comprender los botones de compra en el cerebro de los cliente y el papel que juega el neuromarketing y el comportamiento del consumidor, un buen consejo sería el tener en cuenta no ir al supermercado a las horas próximas a la comida, ni cuando se está hambriento, ya que los hábitos de compra varían si vas con el estómago lleno que vacío o si has empezado una dieta.

Se convierte entonces en una experiencia de antojos, causados por el momento de consumo, y generado por la ubicación de productos, en el que seguramente te ha pasado, llevas cosas que no estaban en tu lista, que no tenías consideradas, y que son esas recompensas que tu cerebro busca para el estado en el que te encuentras.

Es por eso que el neuromarketing  gana cada vez más terreno como metodología de investigación del consumidor, debido a que va directamente  a nuestro cerebro, porque aprovecha sus pautas de funcionamiento  y las pone al servicio de aquella empresa que sepa sacarles provecho para mejorar su marca, potenciándola y haciéndola más que atractiva, casi irresistible para el cliente.

Espero que este post les haya dado información acerca de cómo se aplica  el neuromarketing, en el caso mencionado en PDV, y su influencia sobre el comportamiento del consumidor. te invito a que lo compartas.

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