Hablar del posicionamiento de una marca o producto, está ligado a la percepción de su calidad, del status que genera al consumidor y hasta de las prácticas corporativas que tiene la empresa que los creó.

Desde que se utilizó por primera vez el término “Posicionamiento” (Jack Trout, 1969), éste ha evolucionado hasta convertirse en un concepto que sirve como pieza fundamental para que las empresas diseñen conscientemente sus propuestas de valor, con el objetivo de ganar un espacio en la mente de sus consumidores.

Hablar del posicionamiento de una marca o producto, está ligado a la percepción de su calidad, del status que genera al consumidor y hasta de las prácticas corporativas que tiene la empresa que los creó.

A través de una investigación personal, encontré que existe casi un consenso entre los gerentes responsables de las marcas, por considerar a esta variable como la más importante dentro de un plan de marketing, reforzando su relevancia en épocas donde todos hablan de crear lovemarks y atender a consumidores emocionales.

Por eso para el gerente de mercadeo, gerentes de marca, es de vital importancia construir y hacer crecer el posicionamiento de un producto, pero se debe ser consciente de que éste satisface las necesidades de un segmento de consumidores que está dividido indefectiblemente por rangos de precios, por lo que se vuelve indispensable incluir herramientas de “Price Index” para unificar la imagen que queremos tener en la mente de nuestros clientes, con las expectativas monetarias de retorno de inversión.

Así evitaremos tener productos muy bien posicionados que no generan ventas y utilidades a la compañía, o productos con grandes volúmenes que solo se venden por precio y que pueden ser desplazados fácilmente del mercado por la competencia.

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